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Mi camino para convertirme en astrólogo

La astrología me ha atraído durante toda la vida. La primera lectura que recibí fue durante un viaje a la India, en 1999, y no podía creer con qué precisión aquel astrólogo desconocido me describió a mí y a mi vida. Seguí interesándome por las estrellas, pero no fue hasta la pandemia cuando empecé a estudiar astrología en serio: primero con Emilio Perez in Berlin, luego con Graham Ibell en Nueva Zelanda y con la Faculty of Astrological Studies en el Reino Unido. Hoy en día, ofrezco lecturas de cartas astrales y también entrelazo la astrología en algunos de mis libros.

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El escéptico racional que hay en mí, influido por Saturno, solía decir que la astrología no era más que una ilusión. Pero cuanto más he aprendido sobre este arte antiguo — sumergiéndome en el lenguaje de las estrellas con sus símbolos sagrados — más se ha ido apagando esa voz crítica. En cada carta astral se revelan conexiones mágicas: entre el cielo y la tierra, entre tu propio microcosmos y el vasto espacio vacío. La carta natal cuenta una historia sobre estas conexiones: una historia sobre aceptar lo que es y elegir conscientemente lo que está aún por venir.

Claus Mikosch - writer, astrologer, filmmaker_edited.jpg

La astrología puede darnos permiso para ser más quienes somos en esencia,
en lugar de tratar de distorsionarnos para ser lo que otros, o lo que la sociedad espera que seamos.
(Clare Martin)

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