Celebrando la imperfección
- hace 2 días
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El fregadero estaba atascado, el agua sucia no salía de allí. ¿Será una sorpresa, me pregunté, que esto sucediera solo dos días después de la gran conjunción de Saturno y Neptuno? Saturno representa las estructuras sólidas, Neptuno el imponente océano, ¡y allí estaba, el océano contenido en el fregadero de mi cocina!
Pero aunque puede ser un alivio culpar a otros – sea la pareja, los políticos o los planetas – culpar rara vez cambia algo. Así que saqué mi movíl, le pregunté a ChatGPT qué hacer y me presentó tres posibles soluciones. Probé la primera y fallé; pero la segunda sugerencia funcionó. Fregadero desatascado, problema resuelto. Gracias, IA.
En mi día a día, llevo varias décadas usando tres idiomas. Cambiar entre inglés, español y alemán suele ser muy divertido, pero también puede ser agotador. Por eso agradezco la ayuda de la IA con algunas correcciones y traducciones. También la utilizo para investigaciones, cuestiones legales y habilidades básicas de supervivencia, como intentar averiguar cómo funciona el nuevo mando a distancia del televisor. Todo muy útil. Pero como todos sabemos, donde brilla la luz, suele haber también una sombra oscura.
Recientemente recibí un correo electrónico de un colega autor, ofreciéndome elogios y una posible colaboración. Su primer correo me engañó, pero en el segundo, percibí la ya familiar voz de la IA. Curioso, continué la correspondencia y, como era de esperar, en el tercer correo alguien intentó venderme sus servicios de marketing. No es para tanto, podrías decir, pero, por desgracia, estos mensajes de voces artificiales están aumentando, y los límites claros que antes teníamos entre lo real y lo falso se están desvaneciendo rápidamente. Neptuno ha traído una densa niebla a la claridad de Saturno.

Le pregunté a Google qué porcentaje de todas las publicaciones en redes sociales se crean con IA. ¿Listo? Aquí está la respuesta:
Algunos pronósticos sugieren que hasta el 90% de todo el contenido en línea podría generarse o modificarse sintéticamente para fines de 2026. Actualmente (marzo de 2026), el 71% de las imágenes de las redes sociales son generadas por IA, y es probable que más del 50% de las publicaciones largas en LinkedIn sean creadas por IA.
Sí, los textos y publicaciones generados por IA son todos maravillosamente perfectos. Sin faltas de ortografía, bien estructurados y con viñetas claras. Pero cuanto más lees esas publicaciones artificiales, más fuerte se vuelve la sensación de vacío. Todo se está volviendo igual, y de repente empiezo a extrañar algo que mi ser Capricornio, obsesionado con el orden, nunca pensó que extrañaría: la imperfección.
No estoy en contra de la IA. Es el futuro que ya está aquí, en constante evolución. Pero la velocidad vertiginosa con la que conquista nuestra vida cotidiana es, francamente, aterradora. ¿Somos conscientes de lo que estamos perdiendo? ¿Y estamos dispuestos a perderlo? Pronto, podría quedar ningún texto personal y real; lo salvaje podría morir. Como un río moderno, cada frase se enderezará perfectamente; como un animal en un zoo, cada párrafo será hermoso por fuera, pero vacío por dentro. ¿Cómo pueden sobrevivir palabras verdaderamente emotivas en semejante atmósfera?
No podemos volver atrás. Tampoco podemos detenernos, pues la carrera hacia un futuro desconocido ha comenzado hace tiempo. Pero quizás podríamos reducir la velocidad. Quizás podríamos recordar que los ríos solo son saludables cuando serpentean, y los animales solo son felices cuando son libres. Quizás podríamos celebrar la imperfección; no todo el tiempo, y mucho menos cuando el fregadero está atascado, pero cada día hay oportunidades para cambiar como hacemos las cosas. Oportunidades para ser humanos, en lugar de perfectos.




